Por definición, la principal diferencia entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo es que en el primer caso la glándula tiroides no produce la cantidad necesaria para el organismo de hormonas tiroideas y en el otro éstas se producen en exceso. En ambos casos se trata de una disfunción de la glándula tiroides, aunque por causas diferentes:

  • hipotiroidismo: la más frecuente es una enfermedad denominada tiroiditis de Hashimoto, que se produce al atacar el sistema inmune a la glándula provocando la pérdida de su función y su inflamación. Pero también se puede deber a un déficit de yodo (un mineral necesario para producir las hormonas tiroideas), una infección de la glándula tiroides (tiroiditis), haber sido extirpada la glándula tiroides mediante cirugía, estar recibiendo radioterapia en la cabeza o el cuello, estar utilizando determinado tipos de medicamentos, padecer un cáncer de tiroides o sufrir determinadas enfermedades, como un adenoma hipofisario.
  • hipertiroidismo: una  causa común es la enfermedad de Graves, por la que el organismo produce una serie de anticuerpos que estimula la producción de hormonas tiroideas. Asimismo puede estar producido por la existencia de tumores benignos en la glándula tiroides, un exceso de yodo en la alimentación, tiroiditis, una infección vírica o estar siendo tratado con hormonas tiroideas.

Síntomas

La sintomatología asociada a cada una de estas enfermedades presenta también diferencias significativas:

  • hipotiroidismo: el déficit de hormonas tiroideas hace que se ralentice el funcionamiento del organismo, lo que determina la aparición de una serie de síntomas: un ligero aumento de peso debido a la retención de líquidos, cansancio, sensación de somnolencia, sensibilidad al frío, falta de concentración, problemas de memoria, engrosamiento y sequedad de la piel, caída del cabello, uñas quebradizas, tendencia a la depresión, irritabilidad, visión borrosa, estreñimiento, irregularidades del ciclo menstrual, infertilidad, etc.
  • hipertiroidismo: al contrario que en el caso anterior, el exceso de hormonas tiroideas hace que el organismo se acelere, dando lugar a los siguientes síntomas: palpitaciones, nerviosismo, ansiedad, sudoración y temblores en las manos, aumento del apetito, sofocos, alteración del sueño, debilidad muscular, pérdida de peso, irregularidades del ciclo menstrual, trastornos de la visión, párpados hinchados, bocio, piel fina y húmeda, pelo fino y quebradizo, diarreas o evacuaciones más frecuentes de lo habitual, etc.

Tratamiento

Como es obvio, la última diferencia entre ambas patologías se refiere al tratamiento:

  • hipotiroidismo: el único tratamiento posible es la toma de hormonas tiroideas para compensar el déficit de la misma que ocasiona la enfermedad. la cantidad adecuada de hormona tiroidea que la tiroides ya no puede producir.
  • hipertiroidismo: existen diferentes tratamientos farmacológicos que permiten regular la producción de hormonas tiroideas o bloquear su función. En muchos casos de este modo se recupera la función de la glándula tiroidea, pero en otros  puede ser necesario recurrir a un tratamiento con yodo radiactivo para destruir la glándula tiroides o a la cirugía para su extirpación. En ambos casos el resultado es que el paciente sufrirá un hipotiroidismo crónico que requerirá una suplementación con hormonas tiroideas el resto de su vida.

fuentes: https://www.sanitas.es/sanitas/seguros/es/particulares/biblioteca-de-salud/prevencion-salud/hipotiroidismo-hipertiroidismo/index.html