Se denomina enfermedad del beso a la mononucleosis, una enfermedad infecciosa causada generalmente por el virus de Epstein-Barr, aunque en ocasiones el agente infeccioso puede ser el citomegalovirus. Se llama así porque se transmite a través de la saliva y, aunque puede producirse a cualquier edad, es especialmente frecuente en adolescentes que la adquieren al besarse con una persona infectada.

Síntomas de la enfermedad del beso

Los síntomas de la mononucleosis aparecen gradualmente, iniciándose con sensación de fatiga, malestar general, somnolencia y dolor de cabeza y garganta. Luego aparece la fiebre la pérdida de apetito, rigidez y dolores musculares y la inflamación de las amígdalas –que pronto se ven cubiertas por una placa amarillenta–, del bazo, el hígado y de los ganglios linfáticos del cuello y ocasionalmente de las axilas. También se puede producir una erupción cutánea similar a la característica del sarampión, especialmente si se están tomando antibióticos (amoxicilina o ampicilina) al pensarse que se está ante una infección de garganta. Otros síntomas menos frecuentes son la tos, dolor torácico, urticaria, ictericia, dificultades respiratorias, sangrado nasal, rigidez de cuello o fotofobia.

Enfermedad del beso

Tratamiento de la enfermedad del beso

Al tratarse de una infección vírica, no existe un tratamiento específico para la enfermedad del beso, por lo que éste se debe centrar en el control de los síntomas: antipiréticos, antiinflamatorios, reposo, una buena hidratación y gárgaras de agua tibia con sal para calmar la irritación de garganta. En los casos más graves se pueden administrar corticoesteroides (prednisona). Las personas que conviven con un infectado deben adoptar las precauciones básicas para evitar el contagio, como el evitar compartir vasos, cubiertos, etc. Que puedan contener saliva y especialmente no besar al enfermo.

La evolución normal de la mononucleosis es que la fiebre desaparezca al cabo de diez días y la inflamación ganglionar y del bazo en el plazo de un mes. Sin embargo, la sensación de fatiga puede durar dos o tres meses.

Conviene advertir que en algunas ocasiones, aunque pocas, la enfermedad del beso puede tener complicaciones más o menos serias, especialmente en personas con el sistema inmune debilitado, en las que podría llegar a causar la muerte. En otros casos puede verse afectado el sistema nervioso  y complicarse con una meningitis, parálisis facial, crisis epilépticas y ataxia (descoordinación de los movimientos). También puede ocasionar un cuadro de anemia o de hepatitis, o producir la inflamación de los testículos. En los casos en que se de la inflamación del bazo, existe el riesgo de que éste pueda romperse a causa de un golpe, como el que se puede recibir al practicar un deporte de contacto.