La uretritis es una infección urinaria que afecta a la uretra y que pueden producir tanto bacterias (las más frecuentes son, Clamidia trachomatis y Neisseria gonorrhoeae) y virus (herpes simple y citomegalovirus), ocasionando la inflamación e irritación del conducto uretral.

El grupo de población que mayor riesgo presenta de padecer esta patología es el de las mujeres en edad fértil y los hombre de entre 20 y 35 años, en especial si tienen antecedentes de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y desarrollan comportamientos de riesgo, como tener múltiples parejas sexuales y practicar el coito anal sin la protección de un preservativo (la bacteria Escherichia coli está presente en las heces).

Síntomas de la uretritis

La sintomatología de la uretritis varía en función del sexo de quien la padece:

Mujeres:
  

  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Dolor pélvico o abdominal.
  • Micción dolorosa.
  • Micción frecuente con sensación de urgencia.
  • Dolor pélvico.
  • Relaciones sexuales dolorosas.
  • Secreción de flujo vaginal.
      

Hombres:

  • La fiebre es infrecuente.
  • Presencia de sangre en la orina.
  • Dolor durante la micción.
  • Micción frecuente con sensación de urgencia.
  • Eyaculación dolorosa.
  • Dolor durante la relación sexual.
  • Secreciones del pene.      

Tratamiento de la uretritis

El diagnóstico de la uretritis implica la exploración física del paciente (abdomen vejiga, escroto y pene en los hombres; y examen pélvico y abdominal en las mujeres), junto a una analítica de sangre y un cultivo, así como una cistoscospia y en caso necesario una ecografía pélvica en las mujeres.

Obviamente, el principal objetivo del tratamiento es la eliminación del agente patógeno que ha causado la infección y evitar su diseminación a otras partes del sistema urinario, además de reducir la sintomatología. Por ello se utilizarán antibióticos y antiinflamatorios no esteroideos si la uretritis es de origen bacteriano o antivirales si es vírica. También es importante que la pareja reciba el mismo tratamiento para evitar contraerla y que se practique la abstinencia sexual o se utilice preservativo  en tanto que la infección no haya desaparecido.

Conviene señalar que esta infección urinaria puede tener importantes complicaciones, como la extensión de la misma a otras partes del sistema urinario o una estenosis uretral tras la formación de cicatrices en la uretra. La mujer, además, puede desarrollar una cervicitis o  una enfermedad pélvica inflamatoria (una infección que puede afectar al endometrio, las trompas de Falopio y los ovarios y que puede comprometer su fertilidad).

La Uretra es el tubo estrecho que transporta la orina de la vejiga hacia el exterior del cuerpo. Conduce a la dificultad o al dolor al orinar.

La uretritis es usualmente causada por bacterias o virus. Un irritante químico también puede desencadenarla. Es diferente de una infección del tracto urinario (ITU), que por lo general afecta a la totalidad del tracto urinario.

Se puede transmitir a través de relaciones sexuales sin protección. Si una mujer tiene una infección vaginal, puede pasarla a un compañero.

Síntomas

Tanto los hombres como las mujeres pueden desarrollar uretritis, pero los síntomas difieren ligeramente. Algunas personas no tienen síntomas.

Para las mujeres, los síntomas incluyen:

  • Secreción vaginal inusual.
  • Dolor pélvico y abdominal.
  • Dolor con el coito.
  • Micción frecuente o urgente.
  • Fiebre y escalofríos.
  • Dolor de estómago.
  • Comezón.
  • Sangre en orina o semen.
  • Eyaculación dolorosa.
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Picazón, sensibilidad o hinchazón en el pene.
  • Aumento de los ganglios linfáticos en la zona de la ingle.
  • La fiebre es posible en los hombres, pero es raro.

Causas y factores de riesgo

La mayoría de los casos de uretritis ocurren cuando las bacterias entran en la uretra. La uretritis bacteriana puede ser uretritis gonocócica, causada por Neisseria Gonorrhoeae, o uretritis no gonocócica (NGU), causada por Chlamydia Trachomatis o Mycoplasma Genitalium (M. genitalium).

La infección gonorrea y la clamidia a menudo ocurren juntas. La clamidia es una de las infecciones de transmisión sexual (ETS) más comunes que afectan tanto a hombres como a mujeres.

Las causas víricas más comunes son el virus del herpes simple y el citomegalovirus.

Otras causas son:

Síndrome de Reiter.

  • Adenovirus.
  • Ureaplasma urealyticum.
  • Trichomona vaginalis.
  • Escherichia coli Uropatogénica (E. coli).

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud, la uretritis también puede resultar de una lesión o sensibilidad a los productos químicos utilizados en jaleas anticonceptivas, jabones, cremas o espumas, y espermicidas.

Los desinfectantes, antisépticos u otros productos, como el aceite del árbol del té, pueden causar inflamación. Los daños causados por la fricción durante el contacto sexual o la masturbación también pueden conducir a la inflamación en los hombres.

Las personas que tienen más probabilidades de experimentar uretritis incluyen a aquellas que:

  • Tienen antecedentes de enfermedades de transmisión sexual.
  • Comportamiento sexual de alto riesgo.

El sexo oral puede ser un factor de riesgo para la uretritis no gonocócica, según un estudio publicado en el Journal of Infectious Diseases.

La uretritis no siempre es transmitida sexualmente, pero una persona con múltiples parejas sexuales tiene un mayor riesgo de exposición

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que cualquier paciente con uretritis confirmada o sospechada también deba someterse a pruebas de gonorrea y clamidia.

Esto permitirá a la gente informar a su pareja, que también puede necesitar ser examinada y tratada. También puede alentar a los pacientes a adherirse al tratamiento.

Diagnóstico

Para un hombre, un médico normalmente examinará el abdomen, el escroto, el pene y la vejiga para cualquier hinchazón.

El médico puede separar el meato urinario para ver si hay alguna anormalidad. El meato urinario es el agujero del que sale la orina del cuerpo.

Un hisopo se inserta en la uretra y luego se examina bajo un microscopio.

Las mujeres suelen someterse a exámenes abdominales y pélvicos para comprobar la sensibilidad de la uretra y la parte inferior del abdomen. El médico también revisará si hay secreción uretral.

La cistoscopia, en la que se inserta un tubo con una cámara en el extremo en la vejiga, puede utilizarse. Las pruebas diagnósticas que se pueden recomendar incluyen:

  • Recuento sanguíneo completo.
  • Prueba de proteína C reactiva.
  • Pruebas para detectar ITS, como gonorrea o clamidia.
  • Examen de orina.
  • Las mujeres pueden someterse a una prueba de ultrasonido pélvico.

Tratamiento, prevención y complicaciones

Los medicamentos tendrán como objetivo tratar la causa de la uretritis y prevenir la propagación de la infección.

El tratamiento depende de la causa subyacente. Si el paciente tiene una infección bacteriana, se le recetará un antibiótico, como Doxiciclina, Eritromicina o Metronidazol.

Se ha descrito que la azitromicina y la doxiciclina son eficaces en el tratamiento de la uretritis cuando están relacionadas con la clamidia, pero otros tipos, como M. Genitalium, parecen responder mejor a la azitromicina o la moxifloxacina.

También hay preocupación de que algunas cepas de M. Genitalium son resistentes a algunos antibióticos, lo que dificulta el tratamiento.

Un fármaco antiinflamatorio no esteroideo, como el naproxeno, se puede utilizar para aliviar el dolor. El piridio, también conocido como fenazopiridina, se puede utilizar para tratar el dolor y reducir el deseo de orinar, y la frecuencia de la micción.

Los centros de salud estimulan el tratamiento que se puede administrar en una sola dosis, para fomentar la adherencia. También recomiendan administrar la medicación en el lugar de la clínica y observar los síntomas luego de la primera dosis.

¿Existen remedios naturales?

Según la Asociación de Planificación Familiar (APF) en el Reino Unido, no hay evidencia de que remedios naturales o alternativos pueden curar la uretritis.

La Universidad de Maryland Medical Center nota que remedios naturales, utilizados junto con el tratamiento médico convencional, puede ayudar al cuerpo a combatir la infección.

Los arándanos contienen una sustancia que puede evitar que las bacterias se peguen a la uretra. Beber entre 8 onzas y 16 onzas de jugo de arándano sin azúcar cada día puede ayudar a las mujeres con infecciones urinarias frecuentes para prevenir la recurrencia.

Los suplementos de arándano no se recomiendan si una persona está embarazada, amamantando o si tiene cálculos renales. El jugo de arándano y los suplementos no deben ser tomados por personas que usan drogas como la Warfarina, o Coumadin.

También es importante mantenerse hidratado evitando la cafeína y el alcohol y bebiendo de seis a ocho vasos de agua filtrada cada día. Es importante hablar con un médico antes de usar cualquier recurso natural o alternativo.

Prevención de la Uretritis

Algunas formas efectivas de prevenir la uretritis incluyen:

  • Abstenerse de actividades sexuales desprotegidas y riesgosas, como tener múltiples parejas sexuales.
  • Evitar productos químicos que pueden irritar la uretra como detergentes o espermicidas.
  • Buena higiene personal.